El Carmelo Ecuménico está centrado en la llamada a una vida contemplativa nueva, al encuentro con otras Confesiones y Religiones que, como una aportación sencilla, modesta, pero imprescindible, presenta y ofrece a todos, como su savia más profunda, la experiencia de la Mística y la Contemplación en el Ecumenismo y el Diálogo Interreligioso, tratando de unir y de vivir esa experiencia mística profunda de contemplación y encuentro con otras creencias y religiones, sin otra frontera que el Amor universal de Dios, por considerar que los místicos de todas las religiones son los que mas se han acercado al Dios Único, que es Amor.

De ahí que nos apoyemos en la doctrina y experiencia de los grandes místicos: del Hinduismo, del Budismo, del Judaísmo, del Sufismo, que, con sus rasgos y características diversas -díferentes y originales-, se desbordan en plenitud de amor de Dios y en veneración sagrada ante su creación.

Y nos apoyamos también en nuestros grandes místicos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz , como caminos de plenitud humana y espiritual y como mano tendida a todos los que, en el Único Dios anhelan la Unidad y la Paz.

Dentro de la Mística vivimos la Oración Contemplativa a través del Silencio Existencial, por un lado, imprescindible para la Unidad y la Paz , hecho Comunión amorosa, que abarca a toda la Humanidad , y, por otro, a través del Amor incondicional de Dios.

El Silencio interior, que es la plenitud de la Oración Mística y que entraña perdón de toda ofensa, porque no hay unidad posible sin perdón, sin olvido del daño recibido o provocado: Y el perdón es don que viene de lo alto, y hay que pedirlo insistentemente con fe y humildad.

Nuestra Contemplación orante la vivimos también en el Amor incondicional de Dios. Un Amor con rasgos maternos y paternos, pero, sobre todo, un AMOR ESPONSAL característico de los Místicos de todos los tiempos, que es transformación sustancial en el Amado... Que es un mirarse, un contemplarse recíproco que "recrea y enamora", a decir de San Juan de la Cruz. Una fusión perfecta de dos Energías -humana y divina- en una sola: divina.

Y también nuestra contemplación se expresa en el Amor Cósmico, que trasciende y abarca todo el Universo. Amor Cósmico que en la Mística se expresa en símbolos en donde se armonizan la Mística y la Profecía , la adoración y el Compromiso.

Todo esto, en la práctica, el Carmelo Ecuménico lo intentamos vivir y ofrecer a través de la Oración personal y comunitaria con miembros de las diferentes Confesiones Cristianas y de otras Religiones, en un clima de cordial acogida y en orden a procurar un verdadero encuentro fraterno.

También lo hacemos participando en los diferentes Cursos de Mística Carmelitana que organizan nuestros Hermanos Carmelitas o promoviendo conferencias Ecuménicas e Interreligiosas dadas por personas de distintos Credos Religiosos.

Nuestro anhelo además es presentar un espacio abierto o comunidades dedicadas a la acogida de cuantos quieran encontrarse con otros en esa misma búsqueda de UNIDAD, intentando crear con todos ellos un amplio movimiento de auténticos buscadores de Dios, para quienes el Amor sea la única Religión, la de todos y la de siempre, que trascienda todos los credos y todas las formas religiosas. con el fin de reducir la división existente y promover la verdadera unidad. Porque del Amor Divino procedemos todos sin distinción y el Amor Divino no es diferente ni hace diferencias.

No podemos dejar de nombrar lo que ya ha brotado. como núcleo central de nuestra llamada y vocación: un monasterio Carmelitano-Ecuménico e Interreligioso en su vivencia y en sus miembros, contemplativo y orante en su ministerio y abierto a cuantos quieran compartir su oración y disponer de un tiempo y un espacio para la búsqueda de ese ÚNICO Dios. que es Amor.

Porque sólo hay un Dios. que es Amor para toda la Humanidad. Así lo expresó uno de los Maestros Sufíes más renombrados de todos los tiempos, el español y murciano Ibn Arabi: que decía así: